La hipertextualidad permite conectar diferentes contenidos y elementos de manera que se pueda acceder de manera sencilla desde otro punto. Pese a que en la informática y en Internet ha encontrado un lugar para su desarrollo, ya había sido planteada anteriormente por Jorge Luis Borges en su relato corto El Aleph, en el que el autor se planteaba metafóricamente cómo sería un mundo tan conectado, en el que no se desconociese nada. Su antecedente más cercano es la intertextualidad, que fue llevada a la práctica por Julio Cortázar en su novela Rayuela, en la que se proponen dos relatos diferentes con el mismo texto, dependiendo del orden de lectura elegido.Aunque la literatura ha experimentado con el hipertexto, el periodismo hasta ahora apenas lo ha explotado. La conexión no debe reducirse a otros textos, sino también a otros materiales multimedia. En muchas empresas de comunicación importantes se opta por no vincular sus contenidos a otros ajenos, aunque pudiera ser enriquecedor, debido a que se evita dar publicidad a la competencia.