Gaëtan Tremblay analiza en
La Sociedad de la Información y la nueva economía. Promesas, realidades y faltas de un modelo ideológico el cambio que se ha producido con la conocida como Sociedad de la Información, que en el fondo es, para él, una etapa más del capitalismo.
Quienes piensan lo contrario, es decir, que supone una completa ruptura con el sistema anterior, consideran que la tecnología ha cambiado la forma de tratar y transmitir la información, la cual es de vital importancia. Por ello ha pasado a propulsar el resto de actividades sociales realizadas, yendo un paso más allá de la industrialización. La energía pasa a tener menor relevancia, y la fabricación de materiales quedaría destinada para aquellas economías menores. Así, el desarrollo económico de una sociedad estaría favorecido por el mayor grado de conocimientos posibles.
A la hora de evaluar la repercusión de las nuevas tecnologías sobre la productividad hay división de opiniones: quienes creen que la favorece, y quienes piensan que no, principalmente por el escaso desarrollo de nuevas posibilidades como la
interactividad. Si no hay un consenso es debido a que la productividad ya no se puede medir de manera cuantitativa, por lo que se deben explorar nuevas fórmulas que determinen su verdadero impacto.