En España, al igual que en cualquier otro lugar, existen enormes diferencias con respecto a la implantación que tiene Internet en diferentes localizaciones geográficas. Mientras que las regiones más desarrolladas tienen una mayor tasa de internautas con respecto a la población total, en el resto ese porcentaje desciende considerablemente. Aunque a simple vista esto pueda pasar desapercibido para algunos, los datos oficiales proporcionados por el Instituto Nacional de Estadística son claros. En las páginas 6 y 7 de la nota de prensa ofrecida en octubre de 2010 es posible apreciar la diferencia.
ine2010
La brecha digital ha supuesto hasta ahora un punto de apoyo para el periodismo más tradicional, ya que este público ha impedido su extinción definitiva. Pero no se debe caer en el error de pensar que siempre se podrá mantener de esta forma, ya que esa brecha disminuirá progresivamente. Se debe producir un cambio que conduzca a la diferenciación, como por ejemplo ofreciendo contenidos más elaborados, que es algo que ya apenas se oferta. En Alemania, el semanario Die Zeit ha visto cómo los beneficios han aumentado al seguir esta política, como reconoce su director, Giovanni di Lorenzo, en una entrevista al diario El País.
Otro ejemplo de diferenciación ha llegado de la mano de Wikileaks, que ha supuesto una vuelta a los orígenes del periodismo: investigar para revelar asuntos desconocidos hasta ese momento. Aunque la gran cantidad de información suponga que su correcto tratamiento deba ser lento, esta es la oportunidad de demostrar que esta profesión no está acabada, sino todo lo contrario. Y a pesar de que todavía no ha tenido grandes repercusiones, la transparencia que aporta en asuntos que hasta ahora presentaban pocas luces y muchas sombras otorga cierta esperanza. Sobre todo, en lo que aún no se ha publicado.
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