domingo, 13 de febrero de 2011

El periodismo interactivo

Si hay algo que diferencia al periodismo multimedia del resto es la posibilidad de interactuar con el receptor. Pero nada más lejano a la realidad. Los actuales periódicos digitales apenas explotan esta característica, y cuando lo hacen es mediante grandes limitaciones. ¿Cómo debería ser entonces un buen periódico digital interactivo?

La interactividad tiene, principalmente, dos dimensiones: la selectiva, en la que se pueden elegir los contenidos que interesen, y la comunicativa, en la que existe la posibilidad de hacer reversible el proceso de comunicación. Con esto puede llegar a surgir un dilema entre qué es lo que interesa, qué es lo realmente importante, y cuál de estos dos aspectos debe prevalecer. Por ejemplo, el periodismo deportivo se elabora actualmente buscando lo más interesante, que a su vez es lo que más vende, aunque esto suponga una pérdida del rigor profesional y acentúe la crisis del periodismo.

En el periódico digital interactivo, la credibilidad que tiene una publicación procede del usuario, que es quien ayuda a aportar información, recursos multimedia, e incluso puede llegar a elaborar la noticia. Pero si al mismo tiempo hay alguien encargado de moderar al usuario, ¿dónde queda esa credibilidad? Por este motivo, los procesos de filtrado han de ser lo más transparentes posibles, ya que de no ser así la censura acabaría con ella.

Otro aspecto condicionante debe ser la hipertextualidad. La interactividad debe basar las noticias en la información nueva, sin profundizar en el asunto tratado, pero facilitando la posibilidad de que quienes desconozcan los hechos relacionados puedan ampliar su texto. Así, cada usuario puede crear su propio recorrido, según los temas en los que tenga un mayor interés.

Incluir una wikisección en un periódico supone el inicio del periodismo de código abierto, recogiendo la colaboración colectiva para ponerla al servicio de la profesión. Existen varios ejemplos, como Slashdot o en España Barrapunto. En realidad, Internet se concibió en su momento de esa manera, aunque con el tiempo fuesen las páginas estáticas las más empleadas.

Aunque pueda parecer contradictorio, el periodista no debe entender esta propuesta como una forma de intrusismo profesional. Si es cierto que cualquiera puede escribir tan bien como un redactor, también hay que recordar que sus labores van más allá. No todo el mundo es capaz de hacer accesible la información. Por ejemplo, un economista siempre va a poseer más conocimientos de su materia, pero su principal defecto suele ser el de no saber discernir entre qué términos son conocidos por la mayoría y cuáles requieren una explicación adicional. La clave ha de situarse en una mutua colaboración, en la que el experto se convierta en una fuente de referencia, pero cuya información fluya siempre a través de un experto en comunicación.

No hay comentarios:

Publicar un comentario